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Viaje a Barranda

El 14 de noviembre de generic cialis online a href 2010, a las 8,35 horas, salimos de la Estación de Autobuses 51 componentes de la Asociación de Amigos del Museo Arqueológico de Lorca con destino a Barranda, pedanía de Caravaca de la Cruz. En coches particulares viajaron otros 6 asociados.

A las 9,30 pasamos por el puente de una estrecha calle de la Venta del Arrabal de kamagra prescription label La Encarnación, que dificulta el paso del autobús, giramos a la derecha y empezamos la subida hacía el estrecho de la Encarnación por un camino de tierra y piedras, agreste y peligroso, llegando, a las 9,40, al Santuario Ibero-Romano de la Encarnación, donde nos esperaba Francisco Brotóns Yague, director del Museo Arqueológico de la Soledad (Caravaca de la Cruz).

Brotóns, junto con S. Ramallo Asensio son autores, entre otros, de los trabajos siguientes: “El santuario ibérico de la Encarnación”, “El templo romano de la Encarnación” y “Excavaciones arqueológicas durante los años 1992 y 93 en el Cerro de la Ermita”. El primero publicado en la revista Cuadernos de buy cheap generic viagra Prehistoria y Arqueología de Castellón y los otros en Memorias de Arqueología números 5, 7, 8 y 9 editadas por la Universidad de Murcia. Son muchas y variadas las publicaciones de este arqueólogo y los trabajos realizados sobre calzadas y villas romanas en la provincia y distintas participaciones en excavaciones arqueológicas. Por ello agradecemos a los organizadores del viaje el haber conseguido que una persona de la categoría y conocimientos sobre los lugares visitados, como es Francisco Brotóns, nos hiciese de guía en el recorrido por el Santuario, las canteras romanas, y el castellum, o fortín, de la Cabezuela de Barranda.

Situados en un lateral de price on viagra la fachada de la ermita, con una temperatura en torno a los 11º y viento frío, empezamos a escuchar las explicaciones del guía sobre la localización de dos templos romanos de orden jónico, que sustituyeron en el inicio del siglo II a. C., a las edificaciones frágiles y perecederas de un Santuario ibérico anterior, convirtiendo a este yacimiento arqueológico en el santuario romano tardo-republicano más importante y mejor documentado del Occidente mediterráneo. Sobre uno de estos dos templos se construyó, en el siglo XV, la actual ermita, formando todo el conjunto uno de los más importantes de la Región de Murcia. Conforme Francisco Brotóns iba dando las correspondientes explicaciones algunos excursionistas se iban parapetando cerca de las paredes, sobre todo las existentes cara al Sol, para resguardarse de buy cialis without prescription las inclemencias del tiempo, pero siempre atentos a los comentarios del guía, que seguía disertando sobre la historia del Santuario (sirviendo de base a la explicación los folletos recibidos). Nos contó que las columnas de la fachada y laterales fueron robadas por un desalmado y transportadas hasta Denia, para intentar pasarlas por mar hasta Italia, con gran fortuna de ser descubierto su delito por la guardia civil. Actualmente continúan custodiadas por las autoridades de Denia hasta que se resuelva el juicio en que están inmersas y vuelvan a su origen o al menos se puedan conseguir unas réplicas de las mismas. Continuamos la visita al interior del Templo donde seguimos recibiendo explicaciones. Haciendo hincapié en un agujero existente en la roca del subsuelo, encontrándose, según análisis realizados, restos de leche, posiblemente humana, miel y cáscara de cebada. Todo ello posibilita que en época ibérica los habitantes del entorno celebraban aquí sus rituales en honor de una deidad del mundo subterráneo, femenina, vinculada a la vegetación, que propiciaba la fertilidad de los campos.

Ya en las afueras del Santuario, sobre las 11 de la mañana, el guía comentó que era la hora propicia para el refrigerio, pero todos callamos y seguimos caminando hacia las canteras romanas. Este paseo, con un tiempo más soleado sirvió para ir intercambiando comentarios entre excursionistas, y también para conocernos mejor, sobre todo los que somos de reciente incorporación a la Asociación. Percibimos lo reiterado en otras ocasiones, la atención prestada por parte de todos y el interés por los temas arqueológicos, como igualmente la calidad humana del grupo. Observamos a Paco Pérez con su sombrero tirolés, Francisco Tudela y su familia asiduos a los viajes del Museo, siempre atentos a cualquier explicación, compartimos ideas con Maria Dolores García Lorca, buena aficionada a la arqueología, departimos con Vicente Ruiz experto en estas lides, y vimos a Juan José Morenilla y Antonio Valero, fieles a su tradición, cámara en ristre haciéndose la competencia en el reportaje fotográfico. Pronto llegamos a las canteras romanas, formadas por piedra arenisca, explotadas exclusivamente para la construcción del templo. Contemplamos, pisamos y tocamos los cortes de las piedras de donde se sacaron los sillares, y reflexionamos, sobre todo los menos expertos, que hace unos 2.000 años en este lugar trabajaron y cortaron la piedra canteros romanos, y ello no es suposición ni imaginación.

Sobre las 12, coincidiendo con el viaje hacia el castellum, los organizadores decidieron efectuar parada en el restaurante El Malena, donde unos con cafés, otros con tapas del bar, e incluso algunos con los bocadillos traídos de casa, apaciguaron los maltrechos estómagos.

Ya con mejor tono enfilamos la subida al fortín militar romano. El castellum está situado a unos 800 metros sobre el nivel del mar y 60 metros sobre el contorno, con una subida por camino de tierra que circula alrededor del cerro. Los compañeros que viajaban en coches particulares hicieron la subida en sus vehículos donde también se incorporó algún excursionista disminuido físicamente. Uno de estos turismos conducido por una chica tuvo dificultades en la subida, ya que el coche, por ser el suelo de polvo y piedra fina, derrapaba, haciendo imposible la continuidad. Lo intentó Andrés Martínez Rodríguez, director del Museo, y en este caso también director del viaje, sin conseguirlo; al fin Juan Jódar, nuestro inventor lorquino, experto en mecánica del automóvil, consiguió ascender hasta la cima. Todos en lo alto del Cerro de la Fuente, conocido en el pueblo como El Santo, contemplamos las excelentes vistas de los alrededores: zonas de la Almudema, campo de Barranda, Archivel y su castillo, y zonas de Campo de San Juan y el Sabinar y pisamos el lugar donde se ha excavado un castellum romano de época tardorrepublicana, fechado en la época de las guerras civiles entre Pompeyo y Julio César. Contó con una torre defensiva junto a la puerta de entrada, siendo un punto militarmente estratégico dada su privilegiada situación, ejerciendo como vigilancia de paso hacia Granada de las tropas romanas, almacén de alimentos, garantía de avituallamiento, agua, y control militar y policial. Su situación actual está muy deteriorada, pues a partir del siglo XVI, coincidiendo con la repoblación del campo de Caravaca los vecinos hicieron acopio de sus piedras para la construcción de sus viviendas.

A la 13,30 nos dirigimos, en autobús, al restaurante Plaza, en Archivel, para efectuar la comida programada. Como muestra de agradecimiento el vicepresidente de la Asociación hizo entrega a Francisco Brotóns de un estuche de, entendemos, buen vino, dado que en los temas vinícolas Juan Morenilla es un sibarita.

Alrededor de la 16,30 llegamos a la puerta del Museo de Música Étnica de Barranda, y allí observamos la colección de Carlos Blanco Fadol, uruguayo, considerada entre las mayores del mundo en su especialidad étnica, con cerca de 3.000 piezas diferentes de 150 países que se exhiben en los museos de Altea y Barranda.

Y a las 18,15 felizmente regresamos a nuestra ciudad. Hasta la próxima.

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Publicado el 14/11/2010


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