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Viaje a Jumilla

En reunión de directiva de cheap discount india viagra los Amigos del Museo, de primeros de abril, se había decidido realizar un viaje a Jumilla a finales del mes de mayo. Incluso se llegó a hablar con Cayetano Herrero, director del Museo de Ciencias de la Naturaleza y Etnografía. Por los acontecimientos del 11 de mayo el viaje se suspendió.

Se habían hecho esbozos de preparación para los puentes del día de la Hispanidad y el de los Santos, pero no se veía demasiado interés por viajes largos. En unos casos se tenían que atender a familiares que estaban en nuestras casas por el seísmo, en otros estar pendientes de cheapest viagra generic substitute las obras de rehabilitación, o del Consorcio de Seguros. En definitiva parecía que no había mentalidad de viajar. A mediados de octubre retomamos, otra vez, la visita a Jumilla.

Nuevamente contactamos con Cayetano y nos diseñó, otra vez, el viaje. La propuesta la hicimos llegar a los Amigos del Museo, por el medio habitual: carta o correo electrónico y, desde el primer momento, se vio interés por los asociados, excediéndose incluso de las previsiones iniciales de cubrir las plazas de where can i buy cialis un autobús (en orden a las 50 - 55).

Finalmente el 12 de noviembre a las 7,45 estábamos citados, 73 miembros de la asociación y un niño, cerca de la estación de autobuses para realizar el viaje programado. En este caso nos esperaban dos autobuses nuevos de la empresa A. Muñoz. El primero salió para ir recogiendo compañeros de Totana y Murcia, mientras el segundo esperaba la llegada de dos viajeros retrasados. Finalmente a las 8 decidimos iniciar el viaje, pensando que por error podrían ir en el autobús que nos precedía. Luego resultó que Teresa y Jesús, se confundieron de día: pensaban que el viaje era el domingo.

Nos acompañaron cuatro nuevos socios, Juan José Lantada, José María Romera y la familia Cuadrado–Mulero, a todos ellos les damos la bienvenida y esperemos que el viaje haya sido de canadian levitra fast delivery su agrado.

A las 9,30 ya entramos por tierras de Jumilla observando sus elevaciones paisajísticas, adornadas con cepas de vides y rezumando sabor a vino añejo, vamos pasando las varias rotondas y curvas que discurren paralelas a una nueva carretera que se está construyendo. Al fondo en lo alto de un cerro divisamos la fortaleza del castillo de Jumilla tal y como fue remodelado, en el año 1461, por el marqués de Villena y que le perteneció hasta la disolución del señorío en siglo XIX.

Alrededor de las 9,45 nuestros avispados conductores sitúan los autobuses frente a la reja que resguarda el castillo. Allí nos estaba esperando nuestro amigo Cayetano que sería nuestro guía durante toda la jornada. Cayetano, para más comodidad de los visitantes de generic prescription cialis drug availability Lorca había gestionado con la concejalía de cultura la pertinente autorización para que los dos autobuses subieran hasta las inmediaciones de la fortaleza, forma de evitar la incomodidad de realizar la subida en un autobús lanzadera de 20 plazas, lo que hubiera hecho más larga la espera. Agradecemos a ambas partes su generosidad.

En la explanada anterior a la entrada al patio de armas, el vicepresidente de la asociación, y aficionado a cronista, presentó a Cayetano Herrero González que sería nuestro guía de lujo durante toda la jornada.

Cayetano es un hombre implicado en todo lo relacionado con la arqueología, la Semana Santa y el costumbrismo de Jumilla. Es el descubridor de varios poblados de la edad de bronce y de pinturas rupestres declaradas Patrimonio de la Humanidad. También es el descubridor de las huellas fósiles de La Hoya de la Sima, conocidas mundialmente y visitadas por geólogos de los cinco continentes. Trabaja activamente en pro de la Semana Santa de Jumilla; es directivo de la Junta de Hermandades y presidente de la cofradía de la Guardia del Cuerpo de Cristo. Es conservador y subdirector del Museo Arqueológico Municipal y presidente del Museo Municipal “Jerónimo Molina” de Etnografía y Ciencias de la Naturaleza.

Con una temperatura rondando los 20º entramos en el patio de armas del castillo, declarado monumento nacional y de interés cultural, y nos vamos distribuyendo por grupos para hacer más fácil el recorrido de los tres pisos, sótanos, y terraza donde está instalado el escudo de armas del marqués de Villena. Unos partimos hacía la planta sótano, donde se encontraban los calabozos utilizados hasta el primer tercio del siglo XIX, el almacén y la reserva de agua, con un aljibe con capacidad de 21.800 litros, que recogía las aguas pluviales de la terraza. La luz llega por una pequeña saetera que da al patio de armas. Otros a la sala de tropas, destinada a dormitorios y guarda de sus armamentos particulares. En este caso, dos saeteras dan luz a la estancia. El grupo más numeroso se dirigen a la torre del homenaje o balcón de Jumilla desde donde se observa un extraordinario paisaje. La sala del alcaide, es la estancia noble del castillo, salón principal y su residencia. Posee la única chimenea del castillo. Actualmente preside la sala el escudo de Jumilla, y en ella se celebran bodas, algunas, incluso, con los invitados vestidos con ropas medievales. Cayetano se va multiplicando para dar las explicaciones pertinentes, y atender las numerosas consultas que le vamos haciendo. Los más adelantados se van situando en un extremo del patio de armas y sentados alrededor de las mesas de un pequeño quiosco, toman el sol, café, cervezas y algunas empanadillas hasta terminar con las provisiones.

El día era esplendoroso, con un sol radiante que invitaba a saborear este magnifico lugar. Poco a poco fuimos bajando hasta el autobús con más de media hora de retraso. Y aquí se presentó una disyuntiva, hacer o no parada técnica, o sea, desayuno más consistente. Para unos, los organizadores acertamos y para otros seguro que no. Pero es el riesgo de ser un grupo tan numeroso. En el restaurante Casa Molowny, teníamos reservadas mesas para todos los excursionistas, los que quisieran podrían disfrutar de unas exquisitas pancetas, chorizos y salchichas a la brasa, con vino y café por un costo de cinco euros, al resto se les serviría lo que demandaran.

A las 13 horas partimos hacia La Hoya de la Sima para ver el yacimiento paleontológico descubierto por Cayetano Herrero González el 22 de agosto de 1977 y que se encuentra dentro de una nave de protección, con valla de cerramiento. Asomados por los ventanales que Cayetano nos abrió, observamos las huellas marcadas por mamíferos de distintas especies: hiparión o caballo de tres dedos, antílope de tamaño mediano, camello, oso, tigres de dientes de sable..., hace más de seis millones de años. Desde el centro de la nave, Cayetano nos iba dando las explicaciones pertinentes, e invitó a entrar sólo a estudiosos de la paleontología o personas extremadamente atraídas, pues no era conveniente pisar sobre el terreno con calzado que no fuera el adecuado. Entró, nuestra arqueóloga, Juana Ponce y desde nuestra posición vimos su cara de satisfacción, señal inequívoca del interés que en ella despertó.

Serían las dos menos cuarto, cuando partimos hacía la Parroquia Mayor de Santiago, atrás quedaban las bodegas Bleda que por imperativos del tiempo no pudimos visitar.

Entramos en la iglesia dedicada al Apóstol Santiago, y nos sentamos en sus cómodos bancos. Cayetano disertó, con amplios conocimientos, sobre las continuas reformas y mejoras, armonizando los distintos estilos que el tiempo imprimía en naves y capillas, desde el comienzo de la construcción, años 1447 o 1454, época en la que la población de Jumilla ya había dejado la zona del castillo como núcleo poblacional para expandirse a los pies de la colina, hasta la última reforma, finales del siglo XVIII, principios del siglo XIX. Las obras se iniciaron con un estilo gótico tardío o isabelino; se realizan reformas diseñadas en estilo barroco, y a principios del XIX se construyen dos naves con salida a la calle y el coro en el más puro estilo neoclásico. El Martes Santo se celebra el Vía Crucis Penitencial, del Santísimo Cristo de la Vida y la Virgen de la Esperanza, que parten desde esta iglesia y recorren las calles del casco antiguo de la ciudad. Es uno de los edificios emblemáticos de la ciudad de Jumilla y de toda la región de Murcia, declarado Monumento Nacional en el año 1931.

Saboreando este magnifico edificio, salimos sobre las 15 horas, haciendo un bonito recorrido por calles estrechas y pintorescas de Jumilla. En los autobuses nos dirigimos al Salón Pío XII -Santa Ana del Monte-. Nos instalamos en un cómodo y amplio salón y a base de jamón gran reserva, queso manchego, ensaladas especiales, langostinos cocidos de Punta Umbría, gambas blancas, queso frito con tomate y sus correspondientes cervezas, vinos blancos y tintos, por supuesto de Jumilla, fuimos departiendo y comentado las excelencias del viaje y, por supuesto, la calidad de aquello que estábamos saboreando. Aquí ya empezamos a realizar los correspondientes brindis: el aficionado a cronista brindó por Lorca y por los Amigos del Museo, porque se merecían este viaje, también lo hizo por los Amigos de la Cultura (algunos de ellos, como su presidenta Ascensión Pérez-Castejón Abad y su esposo, Antonio Valero y señora... acompañantes en este día) y por Cayetano nuestro anfitrión. Después del sorbete de limón al cava, la mayoría se decantó por el solomillo al boletus con su guarnición, otros rape al horno, y los menos por emperador almendrado. El presidente, Juan Morenilla, y la secretaria Juana Ponce hacían de reporteros gráficos, echando fotos a diestro y siniestro. Juan entre sesión y sesión seguía con sus famosos brindis. Al final se decidió y en el centro del ruedo brindo por todos los presentes: gesto que fue muy aplaudido.

El vocal Paco Pérez propuso que el próximo viaje podría ser a finales del mes de enero al paraíso del Valle de Ricote, con paso por Blanca para ver la exposición de Pedro Cano, con comida en un buen restaurante (ya no podemos bajar calidad), y otro a finales de febrero a Madrid para contemplar la exposición El Hermitage, y la noche del sábado tomar vinos por las zonas de los Austrias (restaurante Capitán Alatriste y el Turco) o las cuevas de Luis Candela, o a donde a cada uno le apetezca, porque haberlo lo hay. También esta intervención fue muy aplaudida. Era tal el grado de satisfacción que se respiraba entre los comensales, que hasta se nos olvidó aquello tan emblemático que saboreamos en el viaje de Córdoba. ¿Os acordáis? Claro. Los famosos flamenquines.

Después de tomar frutas naturales, tarta de chocolate, cava, sidra, cafés e infusiones, alrededor de las 17,30, sin excesivo ímpetu, nos fuimos levantando. Algunos hasta dejaron el bolso de viaje tirado debajo de la mesa.

A las seis menos diez minutos en unos escalones frente al Museo Arqueológico “Jerónimo Molina” nos hicimos la correspondiente fotografía de grupo.

Este museo fue fundado por el ayuntamiento de Jumilla a propuesta de Don Jerónimo Molina García que años antes lo había creado en la aula de su escuela unitaria, donde fue acumulando material didáctico, rocas, minerales, fósiles y arqueológico. Cayetano con la ayuda de una empleada del Museo nos distribuyó por las distintas salas y fuimos observando las grandes colecciones de materiales del Paleolítico Inferior, de la Prehistoria, del Epipaleolítico, del Neolítico y del Eneolítico; en Etnografía observamos muestras de loza, cristalería, trabajos realizados con esparto por los artesanos de la localidad, utensilios populares y trabajos de bordados de los trajes típicos de Jumilla; minerales que incluyen ejemplares procedentes de todas las partes del mundo; un gran número de fósiles provenientes de toda la geografía de la Región de Murcia; colección de cuadros de religiosidad popular, y una colección entomológica donada por Don Francisco González López, donde pudimos contemplar alrededor de 400 cajas con unos 6.000 ejemplares, en las que se encuentran raras y valiosas especies de mariposas, insectos y otros artrópodos, entre ellos el escarabajo, de todo el mundo, debidamente clasificados. Nos comenta Cayetano que todavía tienen otras tantas cajas para poder clasificar y exponer.

A las 19,20 damos por concluido este magnifico viaje, agradeciéndole a Cayetano Herrero su generosidad y buen hacer, así como su dedicación plena a los Amigos de Lorca.

Cayetano, te recuerdo que todavía tenemos pendiente la visita a las bodegas Bleda y, si recoges el guante, el próximo año volveremos nuevamente para completar la visita y, por supuesto, darnos otro festival en el restaurante de Santa Ana del Monte. ¿De acuerdo?

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Publicado el 25/11/2011


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