Inicio > Noticias

Viaje a Madrid

Los organizadores de purchase viagra los viajes de la Asociación de los Amigos del Museo Arqueológico, habían pulsado la voluntad de viajar, después de los hechos acontecidos en mayo pasado, en la excursión que realizamos a Jumilla. A la vista de la aceptación de aquel espléndido viaje se comenzó a planificar la visita al Palacio Real y a la exposición temporal El Hermitage en el Museo del Prado de Madrid.

En un principio, y teniendo en cuenta la experiencia de un viaje anterior a esta Villa, realizado en los primeros días de marzo 2011, donde viajaron 43 asociados, se programó y apalabró un autobús con plazas para unas 50 personas. Las entradas para El Hermitage, ante el riesgo de best online viagra que se agotasen, había que adquirirlas y pagarlas con antelación. Por ello a través de internet se adquirieron 50 pases para la exposición temporal. También se hizo la correspondiente reserva en el Hotel Senator España 4* y en el restaurante Café Oriente.

Tras comunicar, vía carta y e-mail, a los asociados la programación del viaje se cubrieron las plazas ofertadas, produciéndose en los días siguientes solicitudes de otros 20 socios. A la vista de ello los organizadores gestionaron con la empresa Autobuses Gómez un vehículo de capacidad hasta 64 plazas. Siguieron las gestiones encaminadas a satisfacer que el mayor número de asociados pudieran participar y al final viajamos 61 personas.

A las siete horas del día 25 estábamos citados en las inmediaciones de la Estación de Autobuses. Tras la incertidumbre ante las dificultades del conductor de cerrar los maleteros y con 10 minutos de retraso iniciamos la salida del tan ansiado viaje.

Aprovechamos esta oportunidad para dar la bienvenida a los nuevo socios Antonio González, Amor Sánchez y Ana María Rodríguez, esperando se sientan cómodos e integrados en este grupo de best generic viagra canada wholesale amigos deseosos de experiencias relacionadas con la antigüedad y la cultura.

En Totana recogimos a Rosario, Loli y Antonio, y en Murcia a Sofía, Gonzalo y Ana María. Alrededor de las 8,30 el vicepresidente inicia una encuesta a los viajeros para que elijan el segundo plato de la comida del día siguiente, entre carne o pescado.

Entre la encuesta; los comentarios sobre el reposabrazos del asiendo del Presidente que no conseguía, ni consiguió, subirlo; Andrés intentando hablar por un incómodo micrófono, situado cerca de la cabeza del conductor, para dar comunicados del desarrollo de la jornada; la creencia de que en alguna ocasión habría que bajarse para empujar el autobús; y la preparación de nuestros ya débiles estómagos, con el consabido comentario al bocadillo de kamagra uk buy jamón con pan tostado, tomate y un buen vaso de vino que algunos preveían tomar en la parada técnica, la mañana fue entretenida.

Sobre la 10,15, con un descanso de 45 minutos, nos dirigimos al buffet del área de servicio Los Abades (La Roda) y situándonos en grupos, fuimos degustando lo que a cada uno le fue apeteciendo.

Juan Antonio Lorente para hacernos el resto del viaje más entretenido nos deleitó con tres videos muy interesantes: el primero sobre los pueblos Escitas, el segundo sobre el Hermitage y el último sobre el convento de la Virgen de las Huertas.

Serían las 13 horas cuando avistamos Madrid. Se hicieron al chofer las indicaciones precisas para que cerca del hotel Mercure Santo Domingo, permitiera que se bajaran los compañeros, Antonio y Clemen, Diego y Rosario, Antonio y Sole, y Manuel Pérez Rojas.

Repartidas, y situadas la maletas, en las habitaciones, a las 14 horas en punto, según lo previsto, todos estábamos situados en el comedor-buffet del hotel. Los únicos comensales fuimos el grupo de Lorca y la comida estuvo justa y aseada.

La recepción y zona de espera del hotel, igual que todos los situados en el centro de Madrid, era de espacio reducido. Las habitaciones bien, con algunos detalles: minibar con consumiciones incluidas en el precio, grupo de música, mesa y plancha, tazas, bolsitas de café e infusiones. Modalidad de edredones con sábana incorporada y toallas de color gris. Y calefacción regulada por el cliente a su comodidad.

Tuvimos que lamentar la indisposición de la compañera María Dolores Martínez que le ocasionó tener que retirarse a la habitación del hotel y perderse los actos programados. Compareció, ya recuperada, en la comida del domingo. Siempre estuvo acompañada por su fieles amigas, con las que colaboraron en la asistencia Nito Lorente y Andrés Martínez.

A las cuatro de la tarde iniciamos la visita al Palacio Real. Residencia oficial de Su Majestad el Rey de España, aunque no habita en él, pero que lo emplea en las ceremonias de Estado. Recorrimos los espléndidos salones del Trono, la Cámara del Rey y la Sala de Porcelana que aún se conservan de Carlos III. El salón de los Espejos de Carlos IV y el Comedor de Gala de Alfonso XII. Después de hacer el recorrido admirando los mármoles, tapices, cuadros y lámparas nos dirigimos a la Real Armería, donde contemplamos una de las colecciones más importantes de armas y armaduras, desde el siglo XIII, pertenecientes a los reyes de España y a otros miembros de la Familia Real, entre ellas una selección del periodo medieval, así como la armería de Carlos V y Felipe II. En la visita al Palacio no tuvimos guía oficial. Andrés Martínez hizo el esfuerzo, a pesar de la oposición de algún vigilante que le indicaba que debía de ser guía acreditado, pero de forma informal nos iba transmitiendo sus conocimientos a base de comentarios que nosotros íbamos haciendo llegar al resto de compañeros. Andrés contó con la colaboración de Sofía, también experta y conocedora del Palacio. Agradecemos a los dos su interés.

Pasadas las 6.30 h. de la tarde iniciamos el camino de regreso hacía el hotel. Como el resto de la tarde era libre, cada uno se fue organizando a su conveniencia o comodidad. Un numeroso grupo formado por 28 personas acordamos dar un paseo hasta la zona de los Austrias. En la calle Arenal observamos un extraordinario ambiente, desconocido por nosotros en viajes anteriores. Se respiraba aire de fiesta, juventud alegre y locales llenos a rebosar. Saboreando la espléndida noche pasamos por el centro de la Plaza Mayor y nos dirigimos hasta la Taberna del Capitán Alatriste, anteriormente Taberna del Turco o taberna de Caridad La Lebrijana, lugar famoso en el Madrid de principios del siglo XVII. Nos ubicamos en las originales cuevas centenarias del siglo XVI, y aunque Antonio Jara y Marcos Galindo habían negociado con uno de los camareros que nuestra intención sólo era tomar unos vinos y un tapeo, una vez acomodados en un increíble rincón, el ambiente nos dejó obnubilados y aquello se convirtió en un ir y venir de camareros, muy amables por cierto, pero también profesionales a la hora de atender al cliente. Saboreamos un apetitoso menú, acompañado de cervezas y vino, postres de milhojas y fruta variada. En los postres algunos se entretenían haciendo fotografías, otros hacían gracejos,… En fin. Haciendo tiempo. Porque en realidad lo que nadie, o casi nadie, se atrevía era a dar el paso y pedir la cuenta, la dolorosa o la musilimen. Al fin un camarero dejó una bandeja discretamente en el pico de la mesa y de reojo fuimos mirando, y haciendo mentalmente las cuentas. Y ahí termino una magnífica cena. Observando a comensales chinos, japoneses y americanos nos fuimos retirando siendo amablemente despedidos por la fila de camareros que atendían a los comensales.

El domingo día 26, después de desayunar en el comedor del hotel, alrededor de las 9, llegamos, en autobús, a la puerta del Museo de Prado. Se realizaron las gestiones oportunas en las taquillas de grupos para recoger los pases correspondientes. No había entradas suficientes para que todos pudieran ver el Hermitage, al final se solucionó al tener la suerte de nuestro lado. Dentro nos deleitamos con los cuadros de los zares fundadores: Pedro I, Catalina II y Nicolás I; las colecciones de oro de los nómadas de Eurasia y de los Griegos; pinturas, esculturas y dibujos de Tiziano, El Greco, Velázquez, Ribera, Rubens, Rembrandt...; vestidos, uniformes e insignias; orfebrería de Oriente y de Occidente, de India y de Asia Central; arte de los siglos XIX y XX. En fin una auténtica maravilla que ahí queda en el recuerdo de los grandes eventos que siempre tendremos presentes. La exposición temporal, a algunos, casi nos absorbió todo el tiempo disponible y sólo pudimos dedicarle una hora para, de forma rápida, ver el cuadro de La Gioconda, y parte de las colecciones de Tiziano, Velázquez, Goya, Ribera y Zurbarán.

Unos paseando, otros en taxis y el resto en el autobús llegamos a las 14 horas al restaurante Café de Oriente donde degustaríamos chistorra de Arbizu, croquetas de jamón, pimientos de piquillo rellenos de carrillera, patatas a lo pobre y verduras a plancha con queso de cabra, y el plato elegido de carne o pescado. Y de postre arroz con leche. El grupo es muy numeroso y desbordó la cocina del restaurante y nos retrasó la salida una hora sobre el horario previsto.

Alrededor de las cinco de la tarde iniciamos el camino de regreso. La intensidad de estos dos días nos hizo que algunos enseguida empezáramos a dar las consabidas cabezadas. De medio autobús hacía atrás, más que cabezadas sobresaltos por los traqueteos y ruidos.

En definitiva viaje 10. Enhorabuena a los organizadores y participantes. Ánimo y a organizar el próximo.

marcos.galindo@lorca.es

Descargar PDF

Publicado el 04/06/2012


Acceso al Foro
Usuario:
Clave:


Acceso al Foro

Archivo Noticias
Archivo Noticias

Plaza de Juan Moreno, s/n | Teléfono: 968 40 62 67 | 30800 - Lorca, Murcia
2018© Arqueoweb
Volver al Inicio